La reciente transición de poder en México ha dejado a la nueva presidenta, Claudia Sheinbaum, con el desafío de encarar un país profundamente afectado por la violencia. Durante los seis años del mandato de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), México registró una cifra récord de 200 mil asesinatos, un promedio de casi 40 mil al año, o cien muertes diarias. Estas estadísticas, marcadas por un aumento en la actividad del crimen organizado, han llevado a analistas a referirse al país como una «criminocracia».
El impacto de esta herencia quedó patente con el reciente asesinato del alcalde de Chilpancingo, cuya cabeza fue dejada sobre su vehículo en lo que fue un mensaje deliberadamente terrorista. La capital del estado de Guerrero, aunque de tamaño moderado, resalta por su importancia estratégica y política. Este asesinato es solo una muestra de las secuelas que han dejado las políticas de seguridad del exmandatario, cuyo lema de «Abrazos, no balazos» ha sido duramente criticado por su ineficacia y carácter populista.
Adrián López Ortiz, director del periódico El Noroeste de Sinaloa, describió esta situación en una reciente entrevista, señalando que los ciudadanos, pese a la violencia, continúan luchando por una vida normal. Sin embargo, López Ortiz también apuntó a la corrupción y a la falta de una estrategia efectiva en la lucha contra el crimen organizado, lo que ha debilitado enormemente al Estado.
La violencia exacerbada y la gestión errática del expresidente también han tenido consecuencias políticas en la región. Analistas sostienen que figuras que antes apoyaban a AMLO, incluyendo miembros del Grupo de Puebla, están tomando distancia de su administración.
Frente a esta realidad, Claudia Sheinbaum tiene el reto de restaurar la confianza y la seguridad, y de demostrar que el país puede superar el legado de inseguridad dejado por López Obrador. Con una demanda urgente de cambio, el éxito o fracaso de Sheinbaum en estos temas será clave para el futuro de México y su estabilidad democrática.
Fuente: https://ellibero.cl/columnas-de-opinion/una-criminocracia-como-herencia/