El debate sobre el transhumanismo vuelve a instalarse con fuerza a propósito del Congreso Futuro. Más allá del entusiasmo tecnológico o del temor al abandono de lo humano. En esta columna Rodrigo Hartley reflexiona sobre el transhumanismo como una pulsión histórica de la humanidad, sus promesas actuales y los dilemas éticos, sociales y políticos que impone su acelerado desarrollo.