Ago 19

Marcelo Díaz: «Pensar el futuro: cumplir con nuestro deber ciudadano»

El domingo 25 de octubre todas las ciudadanas y todos los ciudadanos, mayores de 18 años, estamos convocados a una jornada histórica. Por primera vez en la historia de Chile, seremos nosotros quienes decidiremos si habrá o no una nueva Constitución Política del Estado, una nueva Carta Fundamental que rija nuestros destinos. Por primera vez, en doscientos años de vida independiente, no será un pequeño grupo de iluminados quienes resolverán el futuro del país, sino la ciudadanía en su conjunto, por votación libre, secreta e informada, a través de un plebiscito constitucional.

En el plebiscito, dispondremos de dos cédulas electorales. La primera contendrá la pregunta: “¿Quiere usted una Nueva Constitución?, con dos opciones como posibles respuestas: Apruebo y Rechazo. La segunda contendrá la pregunta: “¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?, planteándosenos al efecto, nuevamente dos opciones como posibles respuestas: Convención Mixta Constitucional o Convención Constitucional. La Convención Mixta Constitucional significa, y así lo explicitará la cédula electoral, que ella estará Integrada en partes iguales por miembros elegidos popularmente y parlamentarios o parlamentarias en ejercicio. Por el contrario, la Convención Constitucional implica que ésta estará Integrada exclusivamente por miembros elegidos popularmente, es decir, será una Asamblea Constituyente.

Lo grandioso de lo anterior, es el hecho que, cada uno de nosotros, podremos marcar nuestras preferencias, por el apruebo o el rechazo, por la Convención Mixta Constitucional o la Convención Constitucional, democrática y libremente, sentando así las bases primordiales del proceso constituyente que se iniciará. Este solo hecho es histórico, y merece toda nuestra consideración y apoyo, particularmente cuando sectores conservadores recalcitrantes pretenden restarle legitimidad, buscando que se fijen mínimos de participación de última hora, no contemplados en el amplio acuerdo político que permitió la concreción del proceso.

Hoy, más que nunca, resulta imperativo cumplir con nuestro deber ciudadano. La historia nos lo está demandando.

 

Esta columna ha sido publicada en formato podcast. Puedes escucharla haciendo click aquí.