¿Qué pasará tras la caída del régimen de los ayatolás en Irán? Esa es la gran pregunta detrás de la creciente tensión entre Irán e Israel. En su columna, Iván Witker expone que aunque los ataques decapitadores han demostrado ser eficaces, rara vez bastan para asegurar estabilidad estratégica. La incertidumbre del «día después» va mucho más allá de lo inmediato: se extiende a largo plazo y afecta a toda la arquitectura regional.
Irán ha sido durante décadas una potencia regional con influencia geopolítica que rebasa su frontera. Desde los años del Sha hasta la consolidación de la teocracia chiita en 1979, su accionar ha tenido impacto global. La caída de un régimen tan arraigado como el iraní podría producir una reconfiguración de poder con consecuencias difíciles de contener.
Witker destaca que las experiencias de transición de otros regímenes autoritarios —como en Irak o Siria— ofrecen pocas razones para el optimismo. En Irán, el entramado de poder religioso, militar y económico hace aún más incierto el proceso de sucesión. La ausencia de una oposición visible y articulada, tanto interna como en el exilio, contribuye a este panorama sombrío.
Además, el autor recuerda cómo desde la revolución islámica, Irán ha extendido su influencia a través de grupos como Hezbollah y Hamas, así como su papel en Yemen y otras zonas de conflicto. Esta proyección exterior ha sido respaldada por una retórica antioccidental que, en décadas pasadas, también estableció vínculos con América Latina. Desde la toma de la embajada estadounidense en Teherán, pasando por las relaciones con Bolivia, Venezuela y Nicaragua, hasta los vuelos sin pasajeros entre Caracas y Teherán, Irán ha cultivado una estrategia global de alto riesgo y dudosa transparencia.
En este complejo entramado, el autor se pregunta por el futuro: ¿podría el heredero del Sha recuperar protagonismo? ¿Está viva en la conciencia iraní la monarquía como alternativa? ¿Es viable un modelo pro-occidental en un país con instituciones tan erosionadas?
Witker advierte que, ante un vacío de poder, la opción de una partición territorial o una transición inorgánica no debe descartarse. La falta de liderazgos creíbles y de una hoja de ruta institucionalizada hace que el escenario post-ayatolás sea altamente incierto.
En definitiva, la columna subraya que no siempre un cambio de régimen implica estabilidad. El “día después” en Irán puede convertirse en una advertencia para la región y el mundo: sin un proyecto político claro que evite la anarquía, el vacío puede ser tan peligroso como el régimen que se busca reemplazar.
Fuente: https://ellibero.cl/columnas-de-opinion/la-importancia-del-dia-despues/







