Ricardo Parvex

Investigador asociado CISO, Doctor en Biología (Sorbonne, París), especialista en geopolítica y cooperación internacional. Profesor, columnista y ex corresponsal en París de Radio Cooperativa.

Ricardo Parvex

Investigador asociado CISO, Doctor en Biología (Sorbonne, París), especialista en geopolítica y cooperación internacional. Profesor, columnista y ex corresponsal en París de Radio Cooperativa.

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Las movilizaciones estudiantiles francesas
En una nueva columna desde París, Ricardo Parvex analiza las movilizaciones estudiantiles que se desarrollan en Francia, abordando el deterioro de la educación pública, las desigualdades sociales y el cuestionamiento al sistema de acceso a la educación superior *Parcoursup*. Una reflexión sobre el papel histórico de la educación francesa como herramienta de movilidad social y los desafíos que enfrenta una generación que ve debilitadas sus expectativas de futuro.
octubre 14, 2026

Al origen del vasto movimiento estudiantil comenzado en la segunda quincena de septiembre, solo quince días después de la vuelta a clases, debemos distinguir dos tipos de factores, el primero está ligado a la realidad cotidiana de los liceanos: mal estado de instalaciones y locales, falta de reemplazantes para profesores ausentes, sobrecarga de horarios y calendarios de cursos.  El segundo factor tiene que ver con la incertidumbre en el futuro inmediato de las nuevas generaciones y el rechazo del sistema de selección hacia la educación superior llamado Parcours sup.  Este sistema, que opera con algoritmos, muestra una opacidad total y aparece indescifrable para los alumnos, suscitando su recelo y desconfianza  

Sin embargo, la situación que podríamos llamar contingente es el reflejo de una evolución (involución) histórica que se arrastra por más de treinta años. Este fenómeno es el sostenido e ineluctable abandono de los diferentes servicios públicos, de los cuales la Educación nacional forma parte. No sería totalmente justo culpar solamente al actual gobierno de todos esos males heredados de una política neoliberal comenzada a partir de los años ochenta del siglo pasado. De lo que si se le puede hacer responsable es de haberla profundizado y agravado.

Frente a esta degradación permanente y a la falta de solución, de poco han servido las reiteradas denuncias y protestas. En un primer tiempo las autoridades han respondido sistemáticamente con la fuerza y la represión policial. Solo después, cuando las movilizaciones cobran una gran amplitud, opta por la negociación. Esta vez el método se ha intensificado pues nunca antes la intervención policial había tenido el actual vigor, afectando a un inmenso número de jóvenes, alrededor de seis mil quinientos detenidos, de ellos 80% son menores de edad, 1800 procesados, 1400 condenados, 200 jóvenes heridos de los cuales numerosos mutilados gravemente. La respuesta de las fuerzas represivas ha agudizado y radicalizado la movilización social. Solo en un segundo tiempo, y tratando de controlar la situación que se le escapa de las manos, el gobierno ha comenzado a responder a los problemas más urgentes como, por ejemplom nombrar 3000 profesores reemplazantes y la promesa de reestudiar el sistema de orientación hacia la educación superior (Parcours sup).

El conflicto actual se inscribe en un cuadro histórico ligado a las raíces mismas de la nación. La educación libre, laica, obligatoria y gratuita comenzada a fines del siglo diecinueve con las leyes decretadas por Jules Ferry, ha sido un pilar fundamental de la construcción de la República francesa. Por casi dos siglos ella ha permitido la elevación del nivel de vida y la promoción social de amplios sectores humildes. Los profesores primarios (instituteurs) fueron considerados durante décadas como los “Húsares de la Republica”, denominación que señalaba claramente el rol esencial de la educación en una sociedad en busca de la igualdad y progreso. Así fue como de generación en generación millones de niños salidos del campo y de los sectores pobres de la sociedad accedieron a la  instrucción y a la cultura. En su historia reciente Francia puede mostrar el caso de numerosos científicos, artistas y escritores que han surgido de clases muy modestas gracias a la instrucción pública. Sin ir más lejos ese es el caso de Albert Camus y Annie Ernaux, dos premios nóbeles de literatura.

Los jóvenes que hoy se insurgen tienen la amarga sensación que ya no existe el ascensor social y que la IGUALDAD no es más que una consigna vacía; Ios manifestantes hablan de las profundas desigualdades que vive una parte de la juventud, en particular los liceanos e universitarios de origen modesto frente a aquellos de comunas y barrios acomodados. Recordemos que la IGUALDAD es una de las tres divisas de la República francesa. Para muchos de ellos a la LIBERTAD de protestar se le opone la violencia oficial. Un gran número de jóvenes sienten un profundo desamparo y esa sensación suele ser mala consejera. En estas circunstancias es difícil saber cuando y como va a calmarse la efervescencia juvenil. Por ahora se ha programado una gran movilización para el martes 13 de octubre, acción que se anuncia combativa y de gran amplitud.  

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Fecha de publicación: Oct 14, 2026

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